#VolvemosaGranada, reencuentro con los “ángeles de la guarda” del Sereim de la Guardia Civil que salvaron a mi amigo en Sierra Nevada

9 de enero de 2022 por Marco Volador

Hoy domingo 9 de enero acaba de emitirse en el programa Rescate de La 2 de RTVE la historia del  salvamento de mi amigo Berto en Sierra Nevada el 26 de noviembre de 2019, tres días después de la celebración del seminario para bloggers #KLMVuelaSostenible #HablamosdeGranada que organicé para KLM España con la colaboración de Turismo Ciudad de Granada. 

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Algunos recordaréis nuestra odisea nocturna a 3.000 m. de altura a los pies del pico Mulhacén, que relaté unos días después del accidente a través de Twitter o Facebook. Pero no escribo este post para contaros los detalles del drama ni los del rescate, que podréis conocer detalladamente pinchando el enlace al programa que compartiré más abajo.

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Escribo estas líneas para contaros una historia de reencuentros y sentimientos de profunda gratitud hacia las personas que nos ayudaron cuando más lo necesitábamos, empezando por los responsables de este blog, Cristina y Ezequiel. Ellos me acogieron unos días en su casa después del accidente y permitieron que convirtiera su hall en una montaña de ropa, material y comida apilados cuando llegué a Granada desde la Alpujarra con el coche cargado para buscar a mi amigo en los hospitales y saber si aún seguía vivo. Por eso publico este post en su blog.

Hace cuatro meses, en septiembre de 2021 y después de cuatro operaciones y más de un año  de convalecencia, mi amigo Berto y yo regresamos a Granada. Teníamos que cerrar un círculo e intentar devolver algo a las personas que nos lo habían dado todo, los miembros el equipo del Servicio de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil (Sereim) que arriesgaron sus vidas para salvar a mi amigo.

Igual visteis tuits míos el pasado septiembre con el hashtag #VolvemosaGranada y fotos de la Alpujarra o la Costa Tropical, pero lo que aquí os voy a relatar y las imágenes y vídeos que os voy a mostrar son inéditos. Cuando sucedió hace cuatro meses lo registré con mi móvil, pero no lo compartí en #RRSS porque estábamos demasiado ocupados en repartir abrazos y digerir recuerdos y emociones.

El 11 de septiembre nos subimos al coche para conducir 1.100 km en el que probablemente haya sido el viaje más emotivo de nuestras vidas. Nos alojamos en el punto más alto del Albaicín en la casa de nuestra amiga Paola, a quien había conocido hace años en un intercambio de casa con Home Exchange y que hace dos años había estado pendiente de nosotros en el hospital tras el accidente de mi amigo.

Después de un día de descanso disfrutando de Granada, el día 13 nos presentamos en el cuartel de la Guardia Civil. Teníamos una cita con nuestros rescatadores y el resto de sus compañeros del Sereim. Nos recibió el teniente Rubén Santos, responsable del servicio, emocionado de que hubiésemos viajado desde Vigo para verlos. Le dijimos que necesitábamos hacerlo porque la mayor deuda que puede sentir un ser humano es hacia personas que la han salvado la vida poniendo en riesgo las suyas.

Desayunamos juntos en el cuartel y no escatimamos en abrazos. Nos enseñaron sus instalaciones, su material de rescate y su “minimuseo”. Compartimos mil y una anécdotas de alta montaña. Nos hablaron de rescates al límite en laderas heladas, en cuevas o en barrancos con torrentes desbocados; de compañeros
fallecidos cuando intentaban rescatar a excursionistas imprudentes; de sus subidones cuando
lograban salvar a un herido grave y sus bajones cuando evacuaban cadáveres… Cuanto más íbamos sabiendo de su trabajo, de su amor a la montaña de su vocación de servicio hacia los demás, más respeto y admiración íbamos sintiendo hacia ellos.

Comparto unas fotos de la jornada y un pequeño vídeo de sus instalaciones con imágenes de sus rescates.

Pero la cosa no acabó ni mucho menos ahí. Al día siguiente comimos con ellos en un céntrico local de Granada. Brindamos por la vida, por la solidaridad, por la buena gente y por la montaña y compartimos horas de buena conversación hasta entrado el atardecer. Nos embargaban profundas emociones que no eran “ná” si lo comparamos con lo que estaba por llegar unos días después.

Al día siguiente nos fuimos a Motril para estar con nuestros amigos Pepe y Raquel. Era otro círculo que teníamos que cerrar, ya que en el viaje de 2019 estábamos alojados en su apartamento de vacaciones en Bubión y, antes de que el accidente lo truncase todo, teníamos previsto ir a la #CostaTropical a pasar unos días en su casa después de bajar de Sierra Nevada. Impagables fueron sus visitas al hospital y su apoyo en Granada después de nuestra odisea. Antes del accidente ya eran amigos “en mayúscula”, así que imaginaos después.

Los “aperitivos” citados nos habían llenado muchísimo el alma, pero el “plato fuerte” de este viaje de emociones estaba por llegar. Fue el regreso a Sierra Nevada para terminar lo que en 2019 no pudimos hacer. Pero esta vez acompañados de los “ángeles de la guarda” que no habríamos conocido de no haber sido por la fatalidad de un mal resbalón en el hielo. 

A primerísima hora de la mañana del día 17 nos recogían en Capileira  Iván, Ricardo, Legi, Antonio y Juanma con dos coches oficiales del Sereim.

Íbamos a subir con nuestros cuatro rescatadores y un compañero más al pico Mulhacén, pasando por el lugar del accidente y rememorando la agónica evacuación de mi amigo.

Nos acompañaba Belén, la pareja de Berto, una “no montañera” que por primera vez en su vida iba a subir a un “tresmil”. También ascendió con nosotros nuestro amigo Pacho. Subimos con los todoterrenos hasta el Alto del Chorrillo y allí nos hicimos esta foto antes de comenzar la pateada.

Hicimos la misma ruta que aquel fatídico 26 de noviembre de 2019, aunque esta vez sin nieve ni hielo. Conozco a mi amigo Berto desde hace casi 40 años y cuando llegamos al Paso de los Franceses, lugar del accidente, lo vi llorar  por primera vez.

Antonio Casado, agente del Sereim, explica en este vídeo cómo en 2019 estuvo a punto de resbalar y despeñarse cuando acudía corriendo a rescatarnos y se encontró repentinamente con el hielo y el viento huracanado, igual que le había sucedido a mi amigo seis horas antes. Antonio también iba sin crampones para poder correr por la nieve, pero a diferencia de Berto pudo evitar despeñarse porque llevaba el piolet en la mano. Cuando el viento lo tiró al suelo pudo anclarse con él en el hielo y evitar caer. En este vídeo lo cuenta…

Después continuamos hasta el refugio de La Caldera (3.050 m.) y desde ahí iniciamos la ascensión al Mulhacén. Legi marcaba el ritmo a Belén para que pudiese llegar a la cima sin perder el resuello. En el pico, con buen tiempo y escaso viento, revivimos nuevos recuerdos y emociones y repartimos más abrazos. Los agentes nos confesaron que el día del accidente, después de seis horas de noche a la intemperie con vientos de 100 km/h  esperaban encontrarse un “fiambre”. Ninguno de los montañeros que habían rescatado anteriormente en ese lugar habían sobrevivido a la caída desde el Paso de los Franceses. Pero esa noche encontraron a mi amigo aferrándose a la vida, lo dieron todo para evacuarlo y salvarlo y la historia tuvo final feliz.

Todos los detalles del rescate podéis verlos pinchando aquí, en el documental de La 2.

En la cima nos hicimos muchas fotos y coincidimos con la simpática @crazyforthemountains (si os gusta la montaña os invito a seguirla en Instagram).

Alberto y su mujer Belén se abrazan después de llegar a la cima

Sentados en la cima hice esta entrevista a nuestros rescatadores acerca del accidente y de su trabajo. Espero que os guste.

Entre bromas y sonrisas emprendimos la bajada.

Y en el refugio de La Caldera comimos juntos. Después nos despedimos. Los agentes tenían que irse para seguir cumpliendo con su trabajo y Berto, Belén, Pacho y yo nos quedábamos a pasar un par de días más disfrutando de la montaña. Comparto unas fotos que espero que os gusten.

Cuando regresamos a Capileira dos días después, bajamos por el valle del Mulhacén y pasamos por el lugar donde en 2019 habíamos sufrido las peores horas de nuestras vidas. Luego llegamos al refugio de Poqueira, cuyos responsables fueron en 2019 los primeros en socorrernos. Llegaron caminando al lugar del accidente con un grupo de montañeros allí alojados y provistos de sacos de dormir y te caliente para “revivirnos” del frío. Comimos en el refugio y también pudimos mostrarles nuestro profundo agradecimiento.

Desde el refugio de Poqueira mi amigo había sido evacuado en helicóptero al alba del 27 de noviembre de 2019 en condiciones de aterrizaje casi imposibles por el viento.

No os comenté que en la citada visita al cuartel coincidimos con Carlos, el piloto que manejaba ese aparato. Nos relató las dificultades y riesgos del posado con vientos rotorizados de 70/80 km/h. Lograron hacerlo al tercer intento y nos confesó que decidieron  jugársela porque conocían las gravísimas lesiones que tenía mi amigo y que, con la principal vértebra del cuello rota, una evacuación en todoterreno por una pista de tierra muy bacheada y posterior viaje al hospital en ambulancia por carretera de montaña probablemente lo condenarían a una tetraplejia.

Si ese día los pilotos hubieran decidido no aterrizar por las pésimas e inseguras condiciones aerológicas probablemente ahora Berto estaría paralizado y condenado a una silla de ruedas.

Después mis acompañantes regresaron a Galicia y yo me quedé unos días más en Andalucía recorriendo la Alpujarra y la provincia de Málaga. En Málaga capital tenía un encuentro pendiente con estos señores?

¿Los conocéis? Jejejeje

Si has llegado hasta el final es que te ha interesado el relato, así que te agradeceré muchísimo si nos dejas un comentario y/o lo compartes.

¡Os deseo a todxs salud viajes y montaña!

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Marco Volador

Comentarios

7 Comentarios

  • Luz Picos

    ¡Imposible leerlo y ver los videos sin que te salten las lágrimas! Una pasada, Marco. Enhorabuena.

      Marco Volador

      Me alegro mucho de que la historia de nuestro reencuentro te haya gustado y conmovido. Otro 🤗.

    Luis Fernández del Campo

    Impresionante relato y muy conmovedor. No sabemos bien los profesionales que cuidan de nosotros, como los del SEREIM, hasta que los necesitamos. Me alegra que hayáis podido cerrar el ciclo satisfactoriamente, y me ha alegrado mucho volver a ver a Berto (desayunamos juntos dos días antes del accidente), en plena forma. Un fuerte abrazo, y espero volver a vernos pronto.

    Quim

    Me alegro que a pesar de todo acabase con Alberto recuperado. Gracias a estos grandes profesionales que se la juegan para rescatarnos cuando ocurre lo peor, muchos lo pueden contar. Un gran abrazo Marco y otro para vosotros Crirstina y Ezequiel.

    Isabel

    No puedo dejar de llorar. Os quiero tanto…

    Concha

    Preciosa historia de superación. La seguí cuando ocurrió, yo estaba en KLM sostenible y el último día tomamos unas tapas en Granada. Veré el documental. Un abrazo

    andrea

    un gran post y una gran historia de recuperación

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